Las raspaduras y la infancia parecen ir de la mano. Por eso es importante saber cómo tratarlas para evitar que se compliquen.
Todas las mamás saben que ser niño implica jugar y que a veces esos juegos terminan en caídas o accidentes que dejan como consecuencia raspaduras en las rodillas o codos. Para evitar que estas pequeñas heridas se agraven es muy importante realizar una limpieza con productos indicados para ello.
Este tipo de heridas no revisten mayor gravedad, pero por lo general causan un ardor fuerte y en algunos casos dolor, porque los tejidos alrededor de la herida se lastiman. Así que no se debe desestimar si el niño se queja después de un tiempo y es recomendable que en caso de que el dolor persista, se consulte a un médico.
En caso de que debas tratar una raspadura superficial en un niño, debes primero limpiarlas sin causar incomodidad al pequeño y tener la tranquilidad de que no va a pasar a mayores.
1. Calmar al niño y evaluar la situación
Apenas ocurre la caída, los niños suelen asustarse mucho y llorar, más aún si ven que sale sangre de su piel o que se han causado una raspadura grande. En esos casos es importante calmar al niño, explicarle lo que pasó y asegurarle que va a estar bien. Si es necesario, puedes darle un poco de agua para estabilizarlo. Una vez el niño se ha calmado, es necesario revisar con cuidado la herida y garantizar que no hay músculos, tendones o huesos lesionados por la caída. Una de las mejores maneras de hacerlo es pedirle al pequeño que mueva las extremidades afectadas, si hay dolor, vale la pena revisar a fondo para descartar una fractura o un esguince.
2. Limpiar con agua y jabón
El siguiente paso es lavar la herida con abundante agua potable fría y jabón. En caso de ser posible, se recomienda dejar la herida bajo el grifo de agua abierto para que la presión del agua elimine cualquier rastro de polvo de la herida. Se debe lavar con un jabón suave y enjuagar muy bien para eliminar bien los restos dentro de la herida. En caso de ser necesario, puedes usar una Gasa Estéril Nexcare® para remover cualquier residuo o cuerpo extraño que esté en la herida.
3. Usar limpiador de heridas
Para completar la limpieza de la herida, los expertos aseguran que es conveniente aplicar un limpiador de heridas que elimine cualquier bacteria o microorganismo que pueda causar una infección. El Limpiador de Heridas de Nexcare® es perfecto para limpiar esas pequeñas raspaduras pues gracias a sus componentes elimina cualquier riesgo de infección. Además, tiene un aplicador que facilita su uso, no deja manchas en la piel y que al aplicar con presión ayuda a eliminar cualquier resto de suciedad o gérmenes que hayan quedado tras la limpieza con agua y jabón.
4. Cubrir la herida
Cubrir la herida ayuda no solo a evitar roces que puedan causar dolor a los niños, también evita infecciones y favorece su rápida cicatrización. Para los más pequeños, Nexcare® ha creado un Parche Infantil Impermeable que ayudará a cuidar esos raspones y darán tranquilidad a las mamás. Estos parches tienen unos dibujos divertidos que harán que usarlos sea un juego.
Siguiendo estas recomendaciones, lograrás superar estos pequeños tropiezos de tus hijos y tendrás la tranquilidad de dejarlos jugar por horas y horas.