Las caídas, raspones y pequeños accidentes caseros son muy comunes entre los niños. Aprende a tratarlos en casa.
Los niños juegan todo el tiempo: corren, saltan, se tiran al suelo… en medio de tanta actividad a veces sufren caídas o golpes leves que deben ser tratados rápidamente para evitar infecciones, complicaciones y permitir que los niños sigan jugando sin preocuparse por las heridas.
Brindar los primeros auxilios en heridas leves es un proceso sencillo, que debe hacerse con cuidado y paciencia, pues generalmente, después de las caídas, los niños están asustados, llorando y es importante tranquilizarlos, explicarles que no pasó nada grave y que es necesario que permitan que un adulto los revise y pueda ayudarlos.
Para curar las heridas leves en niños, te recomendamos estos cinco pasos. Recuerda que, si ves algo anormal o el sangrado es excesivo, es clave que consultes con un médico.
1. Evalúa la herida
Lo primero que debes hacer una vez ocurre el accidente es identificar si el sangrado es abundante. Si es así lo primero a hacer es detenerlo usando una Gasa Suave y Resistente de Nexcare® con la que debes hacer presión en la herida y así detener el sangrado. Luego de detener el flujo de sangre debes revisar la herida para saber si es grave y es necesario acudir a un centro médico; o si es leve y se puede tratar en casa.
Primero fíjate en que el raspón no sea muy profundo, después pídele al niño que mueva la extremidad que se golpeó para asegurarte de que no tenga alguna lesión muscular o fractura. Si todo está bien, sigue con la limpieza y desinfección, en caso contrario acude al centro médico más cercano.
2. Limpiar la herida y su contorno
Así parezca doloroso, la mejor manera de limpiar una herida es con agua y jabón. Intenta que el agua llegue con algún tipo de presión a la herida para que remueva los restos de tierra o polvo que haya podido quedar allí tras la caída.
Después de unos minutos bajo el chorro de agua, aplica jabón (preferiblemente antibacterial) para evitar alguna infección y vuelve a poner la herida bajo el agua a presión para retirar los restos de jabón.
Si ves que sigue quedando algún residuo, es recomendable que pases suavemente una gasa, como las Gasas Estériles de Nexcare, humedecida para retirarlo. Evita el algodón, pues éste puede dejar motas dentro de la herida.
Si no estás en casa, puedes comprar un Limpiador de Heridas de Nexcare® el cual también te puede ayudar a limpiar la herida gracias a su aplicador que emite un chorro con presión que ayudará a remover cualquier suciedad dejando a la vez nutrientes que ayudarán a la regeneración de la piel.
3. Aplica antiséptico
Una vez la herida está limpia, es muy importante desinfectarla para evitar complicaciones a futuro y hacer que la cicatrización sea más fácil. Expertos en primeros auxilios recomiendan usar soluciones desinfectantes como el Limpiador de Heridas Nexcare, que, gracias a su composición, no causa alergias y debido a que es incoloro, no mancha la piel ni la ropa y cuenta con un gotero que hace mucho más fácil su aplicación.
Este paso es muy importante porque de una buena desinfección depende que la herida cure más rápido sin infectarse
4. Cubre
Después de aplicar el antiséptico es recomendable cubrir las heridas para evitar que cualquier contacto con la ropa le cause dolor al niño, además previene que se vuelva a abrir o que se infecte.
En el mercado encontrarás algunas cintas tipo papel como Micropore® de Nexcare®, que es recomendada para cubrir heridas pues permite que la piel respire y que la herida se cure rápidamente sin causar problemas adicionales.
Si tu hijo practica algún deporte acuático o tiene contacto constante con el agua, puedes usar los Parches Impermeables transparentes de Nexcare que protegen las heridas del agua, la suciedad y los gérmenes evitando infecciones y brindando comodidad. Estos parches permiten que la piel respire para garantizar una cicatrización rápida.
5. Haz seguimiento
Es importante que revises la herida constantemente, que no presente materia y que la piel alrededor no esté caliente, irritada o inflamada. También que el niño no presente fiebre o desaliento. En caso de que veas alguna irregularidad, es recomendable que acudas al médico inmediatamente.
Con estos cinco pasos, esas heridas leves serán muy llevaderas y tu hijo podrá seguir disfrutando de los juegos sin ningún problema.